Título: Autoridad otorgada o referente educativo en el aula.
Lugar: Aula 1.2 de la Facultad de Matemáticas
Fecha y Hora: martes 3 de marzo a las 19:00 horas.
Ponentes: Antonio Reina Chamorro (Educador Social).
Bio: Antonio Reina Chamorro o simplemente "Chamorro", es educador social en Sevilla, especializado en intervención socioeducativa en contextos de vulnerabilidad, como las que lleva a cabo en el Polígono Sur. Su labor se centra en proyectos de inclusión social, acompañamiento educativo y apoyo a jóvenes y familias en riesgo de exclusión, trabajando estrechamente con comunidades y entidades locales. Colabora además en iniciativas de mediación familiar y desarrollo comunitario.
Resumen: La autoridad es una cuestión que ha sido siempre muy discutida y sigue siéndolo hoy en día. De hecho, la ausencia de ésta lleva a algunos docentes a un doloroso fracaso profesional que, en ocasiones, termina con el abandono de la profesión.
En esta ponencia queremos mostrar herramientas que nos conviertan más que en autoridad otorgada, en referentes educativos utilizando recursos pedagógicos, que nos aportará una intervención pedagógica en el aula más efectiva.

Antes de nada me encantaría darle las gracias de corazón a Antonio por habernos hecho pasar tan buen rato, del cual voy a tener hasta agujetas de tanto reírme, y sobre todo, de dedicarnos parte de su tiempo en darnos tantos consejos y contar experiencias de primera mano como docente.
ResponderEliminarDe esta charla me quedo principalmente con la importancia de conectar con el alumnado. El poder del nombre, el "¿cómo estás?" que tan poco se pregunta pero tan necesario es, la importancia de disculparse públicamente en el aula cuando no se ha gestionado una situación de manera justa o correcta, la necesidad de hacerte pequeño para poder hacerte grande, el humor etc. En definitiva, todo se podría agrupar en la idea de ser docentes cercanos y empáticos que, sin perder el sentido del humor, los alumnos puedan sentir confianza y respeto como autoridad.
Personalmente creo que es lo más bonito de la docencia. Sentir que los alumnos te vean como una persona a la que confiar sus problemas incluso cuando no tienen a nadie en casa que pueda ayudarlos, que disfruten con tu trabajo, que se rían contigo ( y no de ti) y sobre todo, que los veas evolucionar y mejorar, creo que es lo que me motiva cada día más a continuar con esta formación. Dicho todo esto, agradecer de nuevo a Antonio por haber tenido el detalle de venir a conocernos e informarnos de todas estas herramientas tan útiles.
Quiero empezar dando las gracias a Antonio por la sesión impartida. Fue una charla muy cercana y dinámica en la que consiguió mantener nuestra atención en todo momento gracias a su forma tan natural y directa de comunicarse.
ResponderEliminarMe quedo especialmente con la idea de que un docente debe saber ganarse la autoridad en el aula desde la cercanía y el respeto, y con la importancia de prestar atención individualizada a cada alumno. Algo tan sencillo como aprenderte sus nombres puede marcar una gran diferencia para ellos.
Es especialmente gratificante ver cómo los alumnos pueden llegar a considerar a los profesores como una figura de referencia a la que acudir cuando tienen un problema, incluso más allá de lo académico. Agradezco mucho que haya compartido experiencias propias y que destaque el humor como una de las herramientas más valiosas que podemos tener en clase.
La charla Autoridad otorgada o referente educativo en el aula, impartida por Antonio Reina Chamorro, me ha hecho reflexionar profundamente sobre el papel que queremos desempeñar como futuros docentes. Agradezco especialmente el enfoque práctico y humano desde el que se abordó el tema, poniendo el acento en la construcción de una autoridad basada en el respeto, la coherencia y el acompañamiento, más que en la imposición. La experiencia del ponente en contextos de vulnerabilidad aportó una visión muy realista y enriquecedora sobre cómo convertirse en un verdadero referente educativo dentro y fuera del aula.
ResponderEliminarMuchísimas gracias de corazón a Antonio por la sesión de ayer; creo que todos necesitábamos una charla que nos recordara que, antes que profesores de matemáticas, somos personas tratando con personas. También creo que nos vino muy bien y estoy muy agradecida por las risas que nos echamos todos ayer en clase. Me quedo sobre todo con esa idea de que la autoridad no es una cosa que se consiga a base de ser un sargento o con gritos, sino que se gana con algo tan 'simple' como aprenderse un nombre o preguntar un ¿cómo estás?. Me impactó mucho la reflexión de hacerse pequeño para hacerse grande y la importancia de saber pedir perdón en clase; humanizarnos ante los alumnos no nos quita autoridad, nos convierte en referentes. Gracias de nuevo por las risas y por recordarnos que el humor y la empatía son las mejores herramientas de gestión de aula que podemos tener.
ResponderEliminarQuiero agradecer sinceramente a Antonio por la charla tan enriquecedora que nos ofreció. Además de aprender, me reí mucho, lo que hizo que la sesión fuera aún más cercana y amena. Fue un privilegio escuchar sus experiencias y consejos desde una perspectiva tan humana y real.
ResponderEliminarMe quedo especialmente con la idea de que la autoridad en el aula no se impone, sino que se construye a través del respeto, la coherencia y la empatía. Conectar con el alumnado, interesarse por cómo están, reconocer errores y mantener el sentido del humor son claves para convertirse en un verdadero referente educativo.
Sin duda, esta charla reforzó mi motivación por la docencia y mi deseo de ser una profesora cercana, firme y capaz de generar confianza en el aula.
Quiero agradecer a Antonio por la charla tan motivadora que compartió con nosotros. Fue una sesión llena de experiencias reales, reflexiones y muchas risas que invitan a pensar más allá de la simple teoría. Además, su naturalidad y cercanía hicieron que todo resultara mucho más cercano y fácil de interiorizar.
ResponderEliminarMe llevo especialmente la reflexión de que la autoridad en el aula no nace del miedo ni de la imposición, sino de la cercanía, el respeto mutuo y la capacidad de escuchar. Comprender al alumnado, mostrarse accesible sin perder la firmeza y admitir nuestros propios errores son aspectos fundamentales para construir un clima de confianza y aprendizaje real en el aula. Es importante crear un ambiente donde los estudiantes se sientan seguros, valorados y motivados y, sobre todo, donde la empatía esté siempre presente.
En mi primer lugar, quería agradecer de corazón a Chamorro por la charla tan cercana que tuvimos ayer, para mi la mejor del MAES. Me quedo principalmente con la palabra "humor" y la importancia de utilizarla en clase con nuestros alumnos para ganarnos su confianza. Además, me encantó el detalle de cómo iba interactuando con todas las personas de la clase de una forma u otra, desde luego que se ganó nuestra confianza en menos de dos horas. Otra de las cosas que se me quedó muy grabada y lo veo de vital importancia es el preguntar "¿cómo estás? " a nuestro alumnado, y el hecho de dedicarle tiempo individual a cada uno de ellos, desde luego no todo es aprender la materia que impartamos, hay que darle importancia al estado emocional de nuestros alumnos. Gracias una vez más Chamorro por derramar ayer en clase tanta humanidad.
ResponderEliminarQuiero comenzar agradeciendo a Antonio por la charla tan cercana, inspiradora y divertida. Fue una sesión muy amena, llena de ejemplos reales y momentos de humor que hicieron que reflexionáramos casi sin darnos cuenta. Se agradece mucho escuchar a alguien que habla desde la experiencia y que comparte situaciones del aula con tanta naturalidad. Me quedo especialmente con esos detalles que pueden parecer simples, como aprenderse los nombres de los alumnos, preguntarles cómo están o reconocer nuestros propios errores, ya que pueden marcar una gran diferencia y ayudar a crear un clima de confianza en el aula. Muchas veces tendemos a complicar demasiado las cosas cuando, en realidad, lo verdaderamente importante está en lo sencillo. Gracias una vez más por recordarnos esa parte tan humana que tiene esta profesión y por destacar la importancia de la empatía y el sentido del humor dentro del aula.
ResponderEliminarEn primer lugar, darle las gracias a Chamorro por su charla y la emoción e intensidad que supo transmitirnos. Sin duda, fuimos muy afortunados de poder escuchar todos sus consejos y sus experiencias personales.
ResponderEliminarSaqué muchas cosas positivas de la charla. Primeramente, la importancia de la "tribu". Las familias deben saber que los profesores estamos de su lado en la educación de sus hijos. También, la forma de conectar con el alumnado. Es muy importante que sepamos que vamos a trabajar con personas, además con personas que se encuentran en una etapa muy complicada como es la pubertad. Es necesario que nos preocupemos por nuestro alumnado de forma sincera. El mero hecho de preguntar cómo estás o aprenderse los nombres puede influir de forma muy positiva en la motivación de un alumno con problemas. Al mismo tiempo, los alumnos otorgan autoridad por sí solos a un profesor cercano y que se preocupa por ellos, por lo que nuestro trabajo también será más fácil si somos docentes empáticos.
Sinceramente, creo que lo más bonito de la profesión es justamente esto. Saber acompañar y guiar a los alumnos en su aprendizaje, mostrando interés por ellos y sus necesidades. En muchas ocasiones, el alumnado ve en el docente su único apoyo ante graves dificultades en casa. Ver cómo los alumnos evolucionan, aprenden y tienen un rato de felicidad y humor gracias a ti y tus conocimientos es muy bonito y emocionante.
Estoy seguro de que todos nosotros tenemos mucho que aportar a la sociedad del futuro. De nuevo, muchas gracias a Chamorro.
Muchas gracias a Antonio por su charla y, sobre todo, por su humor y su cercanía. Con su estilo natural y sus métodos "chamorriles", nos mostró que la autoridad no se impone, se gana. Gestos tan simples como aprender los nombres, preguntar "¿cómo estás?" o saber pedir perdón en clase se convierten, en su enfoque, en herramientas poderosas.
ResponderEliminarLas risas no fueron solo un añadido, sino parte de su manera de conectar y demostrar que la empatía y el sentido del humor son claves para convertirse en un verdadero referente educativo.
Espectacular. Quisiera darle las gracias y la enhorabuena a Antonio por esta charla en la que tanto nos ha enseñado. Me ha encantado la forma con la que ha llevado la sesión de principio a fin.
ResponderEliminarMe quedo con la importancia del humor y de dejar fluir la risa, con el hecho de saber preguntar "¿cómo estás? " a nuestros alumnos, el saber disculparse y el no olvidar que nosotros somos los adultos, el mostrarles que también somos de carne y huesos, el hacerles ver que no estamos en su contra, si no de su lado, tanto a ellos como a las familias y, por supuesto, me quedo con esa nueva definición de empatía que tanto me ha llegado.
En definitiva, una charla en la que Antonio te hace sentir en una montaña rusa de sentimientos, hay momentos de risa, momentos de interacción, donde toda la clase participa, y momentos en los que ciertas historias como las suyas personales o las de los alumnos te hacen conectar con la realidad y abrirte los ojos. Simplemente espectacular.
Quiero agradecer a Antonio por la sesión tan auténtica y humana que nos regaló, sin duda, una de las más inspiradoras del MAES. Me quedo con la idea fundamental de que la autoridad no se impone, sino que se construye a través de la empatía, el humor y detalles tan potentes como el "poder del nombre" o un "¿cómo estás?" a tiempo.
ResponderEliminarEscuchar su experiencia en contextos de vulnerabilidad me ha reafirmado en que, para ser grandes docentes, primero debemos saber "hacernos pequeños", reconociendo errores y conectando emocionalmente con el alumnado.
Gracias por recordarnos, entre risas y consejos reales, que nuestra labor va mucho más allá de lo académico.
Quiero comenzar agradeciendo a Chamorro la charla, que personalmente me ha parecido la mejor de todas las que hemos tenido hasta el momento. Me quedo con la idea de la importancia de preguntarle al alumno “¿qué tal?”, de interesarnos por él como persona y de ganarnos su confianza para poder acompañarlo en su proceso educativo. Para ello, hemos visto que primero hay que confiar en ellos y hacerles ver que nos interesamos por su progreso. También me ha resultado muy interesante la reflexión final sobre la empatía, que no la hemos definido como “ponerse en la piel del alumno”, sino como saber escucharle de forma sincera y con atención, hasta el punto de que, cuando lo haces de verdad, aparece ese “brillito en los ojos” que transmite conexión y cercanía. Además, considero fundamental la idea de que la enseñanza no depende solo del docente y el alumno, sino de toda la “tribu” que rodea al alumno: la familia, el propio alumnado y el equipo educativo, trabajando de manera conjunta. Quiero agradecer, por último, los ejemplos que ha compartido de su día a día en el aula, tanto de sus aciertos como de sus errores, que me han hecho reflexionar sobre nuestra futura labor docente.
ResponderEliminarQuiero agradecer a Chamorro el tiempo, los consejos y vivencias que ha compartido con nosotros.
ResponderEliminarEsta sesión ha sido tan crucial para nuestra formación como refrescante. A veces es sencillo perderse detrás de los marcos teóricos didácticos y de la normativa y burocracia que es necesario aplicar, olvidando el lado más humano de la profesión. Esta charla ha servido de recordatorio de la necesidad e importancia de desarrollar esta faceta en el aula, ya que es requisito necesario para poder impartir una clase de forma efectiva.
Más allá de los trucos y consejos que Chamorro compartió con nosotros, que por supuesto son muy útiles y van a tener un gran impacto a largo plazo en nuestras carreras, supo predicar con el ejemplo, demostrando el valor y efecto de la aplicación de estas técnicas. Aunque ha sido de forma lateral, también hemos podido observar su trayectoria educativa y labor docente, que cuentan una historia realmente inspiradora que nos acompañará durante mucho tiempo.
En primer lugar, agradecerle esta charla tan divertida y particular a Chamorro. En su charla, nos transmitió el mensaje de la importancia que hay en escuchar a tu alumnado y ver qué necesidades pueden requerir, pues un simple ¿cómo estás? puede ser de gran ayuda para ellos, sintiéndose que no están solos y que alguien puede escucharlos.
ResponderEliminarDurante la charla, nos expuso alguna anécdota que ha vivido en el aula, donde pudimos ver que también hay realidades de los alumnos que puede que nosotros no podamos llegar a entender, pero sí podemos estar ahí para que no esté solo ante su problema, que tenga a alguien a quien poder confiar.
En conclusión, esta charla que nos ha dado momentos muy divertidos a la vez que reflexivos, me ha sido de gran utilidad para pensar acerca de estos eventos cuando llegue a un aula de instituto y pueda afrontar estas situaciones de la mejor manera posible. Muchas gracias de nuevo a Chamorro.
Primero de todo, quiero empezar dándole las gracias de corazón a Antonio Reina Chamorro por su ponencia. Esta sesión ha sido enormemente enriquecedora en diversos aspectos. Hemos pasado un rato estupendo, divertido y lleno de risas. Por otro lado, hemos aprendido la importancia de saber vernos, no mirarnos, ser conscientes de esa necesidad me parece fundamental. De igual manera, entender que no solo los profesores, sino toda la “tribu”, la comunidad, es responsable de construir un buen futuro para los adolescentes, sumado a la concepción de que los docentes y padres deben ser aliados en dicha construcción y no enemigos, es otro de los puntos clave que nos ha comentado Chamorro.
ResponderEliminarDurante toda la sesión, nuestro ponente ha compartido con nosotros sus experiencias personales como docente y sus métodos “chamorriles”, entre los cuales destacan el humor como herramienta para llegar a los alumnos, la preocupación sincera por su bienestar, el poder que encierra el “¿cómo estás?”, su tabla de emoticonos patentada, el conocer los nombres de sus estudiantes, interesarse por conocer sus historias, sus problemas, reconocer los propios errores y equivocaciones ante ellos etc.
Todas son formas de, en palabras del propio Chamorro, “llegar a los adolescentes por la trastienda de su corazón” y de ese modo, conectar, establecer cercanía y confianza con los alumnos para que, a raíz de ello, ganarte su respeto y convertirte en una figura a la que le otorguen autoridad. Por último, querría destacar la nueva definición de empatía que hemos aprendido, quizás sea muy difícil ponerse en la piel de otra persona, pero el estar a disposición de ella, para escucharla, estar a su lado, entenderla y acompañarla me ha parecido profundamente humano. ¡ Muchas gracias por toda esta experiencia Chamorro !
Con todo el debido respeto al resto de charlas que ya llevamos (muy útiles y entretenidas para nuestra formación) me atrevería a decir que ha sido la mejor. Se nota que Chamorro ama su trabajo y lo demostró. Fue una charla muy divertida, en la que nos involucró a todos en ella y en la que aprendimos (al menos en mi caso y creo que en general) muchísimo sobre cómo "ganar" la autoridad dentro del aula.
ResponderEliminarMuchísimas gracias a Chamorro por esta experiencia.
Antes que nada, quiero darle las gracias a Antonio Chamorro por la charla tan amena e interesante que nos dio. Desde el primer momento consiguió que conectáramos con lo que estaba contando. Me quedo sobre todo con la idea de que la autoridad no se impone, sino que se va construyendo poco a poco. Cosas tan sencillas como aprenderse sus nombres, preguntarles “¿cómo estás?” o dedicarle un momento a cada uno puede marcar mucho la diferencia.
ResponderEliminarMe llamó la atención cuando habló de esos momentos en los que realmente conectas con otra persona y se le nota en la mirada, cuando los ojos brillan porque se sienten escuchados y comprendidos. Y, además, me gustó la importancia que le dio a la empatía, la confianza y el humor dentro del aula.
Quería empezar dando las gracias a Antonio por la charla tan divertida y cercana que nos dio. Fue una sesión muy dinámica en la que, además de aprender mucho, nos reímos bastante, algo que hizo que todo lo que nos iba contando llegara de una forma mucho más natural.
ResponderEliminarMe quedo sobre todo con la idea de que la autoridad en el aula no se impone, sino que se gana con pequeños gestos del día a día. Algo tan simple como aprenderse los nombres del alumnado, preguntarles que cómo están o interesarse de verdad por ellos puede marcar una gran diferencia. Al final, trabajamos con personas y muchas veces olvidamos lo importante que es esa parte humana dentro de la educación.
También me llamó mucho la atención la importancia que le dio al humor (y lo bien que lo hacía, me dolía la boca de reírme), a saber reconocer errores e incluso pedir perdón cuando es necesario. Creo que todo eso ayuda a crear un clima de confianza donde los alumnos se sienten más cómodos y respetados. Fue una charla que me hizo reflexionar bastante sobre el tipo de profesora que me gustaría ser en el futuro y me llegó mucho la historia sobre la empatía.
Muchas gracias de nuevo a Antonio por compartir su experiencia con nosotros.
Muchísimas gracias Chamorro, es lo primero que debo decir. Fue una charla increíble. Dijo unas cuántas cosas que se me quedaron grabadas: los adolescentes se rien y es mejor que rompan, el preguntar qué tal están y la nueva definición de empatía. Desde luego me sorprendieron porque yo jamás viví nada de eso en el instituto y creia que era lo normal. Profesores ausentes, distantes y serios. Desde luego que cuando había alguna risa puntual esas clases eran más amenas, pero recuerdo menos eso que el golpe con el borrador en la mesa.
ResponderEliminarCreo que es muy importante esa labor de divulgación, de que un nuevo mundo es posible. Pero para eso hace falta ser muy listo, muy inteligente y tener mucha inteligencia emocional también.
Más que aprender, te hace reflexionar. De nuevo, muchas gracias. Ojalá encontrarnos alguna vez más
Quería darle las gracias a Antonio por pasarse el martes a darnos la charla. Siempre viene bien escuchar experiencias distintas, sobre todo viniendo de alguien que trabaja en contextos sociales más complejos.
ResponderEliminarMe quedo con el mensaje principal de la sesión: la importancia de intentar ganarnos el respeto para ser un referente educativo, en lugar de tirar simplemente de la autoridad impuesta. Ha sido un punto de vista diferente e interesante para darle una vuelta de cara a nuestro futuro en las aulas.
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ResponderEliminarUno de los mayores retos a la hora de aplicar la docencia es el de ganar la autoridad y el respeto de los alumnos sin confundirlo con "autoritarismo". Gracias a Chamorro, he podido tener claro que es posible ganar esa confianza con los alumnos y a la vez hacerse respetar.
ResponderEliminarSus consejos son muy valiosos, y aún lo son más sabiendo los contextos sociales en los que trabaja. Me parece muy interesante y acertado tratar el humor como una forma para acercarnos más al alumnado y ganarnos su confianza.
Sin duda aplicaré mucho de los aprendido en esta charla en mi futura experiencia como docente.
La charla de Chamorro me ha sorprendido muchísimo. Pensaba que sería una sesión tediosa sobre pedagogía y cómo debemos comportarnos los profesores en el aula, pero no, ha sido una graciosísima charla en la que me he sentido muy incluida y me he visto reflejada todo el tiempo. Gracias Chamorro por tu cercanía y tu naturalidad. Al final, todo consiste en tratar a los alumnos como nos gustaría que nos tratasen a nosotros, nuestros alumnos también son personas y tienen sus problemas, debemos comprenderlos, acercarnos a ellos y tratarlos con cariño.
ResponderEliminarQuiero empezar agradeciendo a Chamorro la charla que compartió con nosotros. Fue una sesión muy cercana y diferente a muchas de las que solemos tener, porque más allá de las ideas o estrategias concretas, me hizo reflexionar sobre el lado más humano de la profesión docente.
ResponderEliminarMe quedo especialmente con la importancia de interesarnos de verdad por el alumnado. A veces podemos centrarnos demasiado en el contenido que tenemos que explicar y olvidamos que delante tenemos personas. Gestos aparentemente simples, como preguntarles cómo están, aprendernos sus nombres o dedicarles unos minutos de atención, pueden marcar una gran diferencia en cómo se sienten dentro del aula y en su disposición para aprender.
Por último, me gustó mucho la reflexión sobre la empatía y la cercanía. No se trata solo de entender al alumno de forma teórica, sino de escuchar con atención y mostrar interés real. Creo que ese tipo de actitud es la que acaba generando conexión y hace que el aprendizaje sea más significativo.
La charla de Antonio ha sido una pasada. Me lo he pasado genial. Se me pasó volando.
ResponderEliminarMe quedo sobre todo con eso de que la autoridad en clase no se impone a base de gritos, sino que te la ganas en el día a día: aprendiéndote sus nombres, preguntándoles cómo están.... Y lo del humor y saber pedir perdón cuando metemos la pata, me parece clave para que los chavales confíen en ti. ¡Gracias Antonio por compartir tu experiencia así de bien!
Charla muy enriquecedora donde se predica lo que se busca a través del propio ejemplo, en el poco tiempo que se ha tenido la charla se ha sentido como el ponente ha llegado a nosotros y nos ha puesto casos reales que al menos yo he podido visualizar como si estuviese pasando en ese mismo instante.
ResponderEliminarHa sido un placer asistir a esta sesión con Antonio y poder poner a prueba a Álvaro y su dominio de los nombres de los asistentes a la misma. De "Chamorro" hemos aprendido la importancia de conectar con los alumnos, mantener miradas sinceras y cercanas, conocer cómo estamos cada uno, qué nos preocupa, que una risa es la mejor terapia y la forma de romper el hielo en un grupo,... También nos llevamos que la educación no es un asunto del docente sino de toda la tribu y que no estamos contra los padres sino con ellos. Finalmente, no olvidemos ver en lugar de mirar y pedir perdón si en algún momento hay algo que no hemos hecho de la mejor manera posible. Por si alguien no pudo acudir a esta charla interactiva, os dejo un perfil a seguir en redes @chamorroeduca
ResponderEliminarLa charla de Antonio ha sido la charla que necesita cualquier docente, incluso aunque ya lleve tiempo siendo profesor. Es una charla que nos recuerda para qué hemos estudiado para ser profesores y por qué es tan importante que le pongamos interés y ganas, no solo a enseñar nuestra materia, sino a ayudar a los alumnos a mejorar como personas o ayudarles cuando lo estén pasando mal, y quizás nosotros seamos su único apoyo en ese momento de su vida. Creo que es una charla muy inspiradora, que entre bromas y risas, tiene un trasfondo muy bonito y muy necesario para saber cómo realizar una labor docente correcta, más allá de la materia. Agradezco mucho esta charla porque personalmente me ha recordado por qué decidí ser profesor y me ha demostrado que se puede ser más que un simple profesor de mates. Hacen falta más profesores como Antonio.
ResponderEliminarMuchísimas gracias a Chamorro por la sesión. Hacía falta una charla así para recordarnos que antes de las Matemáticas están las personas. Me encantó cómo nos demostró con su propia actitud que la autoridad no tiene nada que ver con ser un sargento, sino con algo tan básico y humano como aprenderse un nombre o preguntar un '¿cómo estás?' de verdad.
ResponderEliminarPara el aula de ámbito en el que estoy, esto me parece la clave de todo. En grupos donde a veces los alumnos vienen más desmotivados o con situaciones complicadas, ser un referente que escucha y que sabe usar el humor para romper el hielo vale mucho más que cualquier castigo. Me quedo con la idea de que pedir perdón si nos equivocamos o bajarnos un poco del pedestal no nos quita autoridad, sino que nos hace ganar su confianza. ¡Gracias por la sinceridad y por hacernos reír tanto!
En primer lugar, me gustaría agradecer a Chamorro su charla de la pasada sesión. En solo dos horas, hemos podido apreciar que es una persona que deja huella. En un curso escolar, es seguro de esos profesores que marcan un antes y un después en la vida de un alumno.
ResponderEliminarEntre risas, hemos aprendido la importancia de la conexión, la empatía y la cercanía con el alumno. Los profesores debemos superar el miedo a preguntar "¿qué tal?" al alumno. No solo por crear un buen clima de clase, que es esencial para disfrutar de nuestro trabajo, sino para lo que considero que es un pilar fundamental en nuestra labor: educarlos como personas. Entre nuestros alumnos habrá pocos que acaben siendo matemáticos, pero todos son personas.
Especialmente en nuestra asignatura es común encontrarse alumnos desmotivados que pueden entorpecer las clases. Demostrarle a los alumnos que también somos personas y que nos preocupamos y nos interesamos por ellos hará que sea recíproco y que, tanto para ellos como para nosotros, el instituto sea un lugar al que ir a disfrutar a la vez que aprender.
Quiero agradecer a Chamorro la sesión tan enriquecedora, cercana y, sin lugar a dudas, necesaria que nos ofreció, puesto que, a través de su forma tan natural, dinámica y cargada de humor, consiguió no solo mantener nuestra atención en todo momento, sino también hacernos reflexionar profundamente sobre el verdadero papel que debemos desempeñar como docentes en el aula, predicando además con el ejemplo durante toda la intervención.
ResponderEliminarSin lugar a dudas, uno de los aspectos que más me ha marcado de la charla ha sido la idea de que la autoridad no se impone ni viene dada por el mero hecho de ser profesor, sino que se construye a través de la confianza, la cercanía y la coherencia, siendo fundamental comprender que trabajamos con personas que necesitan sentirse vistas y escuchadas. En este sentido, me ha resultado especialmente significativo cómo gestos aparentemente simples, como aprenderse los nombres del alumnado o preguntar un “¿cómo estás?”, pueden convertirse en herramientas pedagógicas de gran valor, ya que permiten hacer presente al alumno en el aula y generar un vínculo real que favorece tanto la motivación como el aprendizaje.
Por otra parte, considero especialmente interesante la importancia que se le dio a la necesidad de “vernos” en el aula, y no simplemente mirarnos, evitando en la medida de lo posible barreras como las pantallas, que dificultan la conexión entre las personas. Generar un clima de confianza, cercanía y bienestar no es algo accesorio, sino una condición necesaria para que el aprendizaje tenga lugar, siendo la risa una de las formas más directas de acercarnos al alumnado, siempre desde el “reír con” y no “reír de”.
En esta misma línea, me ha resultado especialmente reveladora la reflexión sobre el conflicto como una oportunidad educativa, destacando la importancia de la inteligencia emocional en la labor docente. El hecho de saber mediar, preguntando “¿qué necesitas?” o “¿por qué te ha dolido tanto?”, así como acompañar emocionalmente al alumnado, permite no solo gestionar mejor las situaciones del aula, sino también comprender la historia que hay detrás de cada estudiante, entendiendo que en muchas ocasiones sus reacciones responden a vivencias personales que debemos aprender a atender con sensibilidad.
Asimismo, considero fundamental la idea de que el docente debe formar parte de la “tribu”, entendida como la comunidad educativa en su conjunto. Siendo especialmente relevante transmitir a las familias que estamos en el mismo equipo, favoreciendo que se sientan escuchadas y comprendidas. Todo ello refuerza la idea de que la educación no puede centrarse únicamente en el aula, sino que requiere de una visión global y coordinada.
Por último, me gustaría destacar la importancia de “hacerse pequeño para hacerse grande”, entendiendo que reconocer errores, pedir disculpas en público y mostrarnos como personas reales no debilita nuestra autoridad, sino que la refuerza, permitiendo que el alumnado nos perciba como figuras cercanas y de confianza. En este sentido, considero especialmente significativa la idea de que los alumnos no recordarán tanto cómo explicamos, sino cómo nos comportamos con ellos, lo que pone en valor la dimensión humana de nuestra profesión.
Esta sesión ha supuesto un recordatorio fundamental de que la educación no puede desligarse de su dimensión emocional y relacional, siendo necesario encontrar un equilibrio entre la cercanía y el mantenimiento de nuestro rol como adultos dentro del aula. Sin lugar a dudas, ha sido una experiencia que me ha hecho reflexionar profundamente sobre la importancia de construir mi futura docencia desde la empatía, la coherencia y el compromiso real con el alumnado, aspectos que, sin duda, marcarán la diferencia en el impacto que podamos generar en su proceso educativo.